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Sep/09
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Aniversario

Santiago Niño Becerra – Martes, 15 de Septiembre

Hace un año, en un día como hoy quebró Lehman Brothers. Muchos, muchísimos análisis se han publicado y se publicarán estos días dando vueltas a lo que ha sucedido durante este año, al significado de la quiebra, a las implicaciones de un hecho considerado imposible hasta que sucedió. 

De entrada, insisto en algo que Uds. ya han leído aquí: la quiebra de Lehman fue un experimento. Mucho se había especulado sobre las consecuencias que podía tener la quiebra de un banco, pero todo era teoría pura; en la práctica, en la realidad, ¿qué sucedía si un banco quebraba? era una pregunta sin respuesta en nuestro mundo moderno. Pienso que Lehman, un banco de inversión, un banco en que ninguna abuelita tendría sus ahorros (de forma directa), un banco con problemas (como tantos otros en aquellos días), se utilizó como ensayo, y los efectos se vieron de inmediato, e inmediatamente se llegó a una conclusión: ‘¡Nunca más una entidad que tenga un peso sistémico!’, y así ha sido.

Y, ¿qué es lo que salió más tocado de aquella quiebra?, pues la confianza, ¿en qué?, en la infalibilidad del sistema. La quiebra de Lehman fue el golpe de gracia a un modo de hacer que llevaba 35 años deshaciéndose, lentamente, poco a poco; comenzó en 1973, cuando empezó a verse que las commodities no eran prácticamente gratuitas, a partir de ahí, hachazo tras hachazo, la confianza se ha ido minando a medida que todo ha ido fallando, hasta el golpe de gracia: la quiebra de un banco, porque, si un banco podía quebrar, ¿qué quedaba?. A partir de ahí la crisis sistémica anunciada un año antes, tenía ya marca en el calendario.

‘Crisis sistémica’: no una recesión como otras pasadas de las que se salió a base de ‘más-de-lo-que-sea’ o ‘de-otra-cosa-más’, no, ahora queda claro que no va a ser como antes ni se va a salir como antes, ahora habrá que entrar a tocar otras cosas, habrá que cambiar cosas, por eso esto que está sucediendo, así, no va a volver a suceder, del mismo modo que lo que pasó en el 29 no ha vuelto a pasar. Otras cosas, pasarán otras cosas, pero no estas.

La quiebra de Lehman, los excesos de todo que se han ido formando a lo largo de los pasados años, de todo: de fabricación de vehículos, de montaje de lavadoras, de apertura de bares de diseño, de construcción de viviendas en el Mediterráneo, de entrada de inmigrantes para posibilitar todo eso, de crecimiento demográfico sin crecimiento suficiente, de crecimiento despilfarrador. Excesos: ¡terrible!, pero no había otro camino: o se crecía de ese modo o no se crecía, ¡y así era tan fácil crecer …!.

‘Ha faltado regulación, por eso ha sucedido lo que ha sucedido, por eso quebró Lehman’. ¡Es que si se hubiera regulado del modo como ahora dicen que tendría que haberse regulado quienes lo dicen, el Lehman que hemos conocido no hubiese existido, y ese Lehman y muchas otras entidades como ella han hecho posible que el crecimiento haya sido como fue; ¡sin el Lehman que quebró hace un año no hubiese sido posible el crecimiento al que hemos asistido!.

Y claro, los gestores de esas entidades tipo Lehman tenían que percibir unas remuneraciones estratosféricas. Es hipócrita censurar ahora esas remuneraciones: las juntas aprobaban ritualmente las cuantías que se proponían para pagar a ‘los hacedores de dinero’: personas que lograban que las cotizaciones de los papeles creciesen sin cesar y que llevaban a los beneficios contable hasta lugares jamás soñados. ¿Cómo no iba a cubrirse de oro a esas personas si eran mágicas?: conseguían lo increíble, y eso posibilitaba un crecimiento que llegaba a casi todos, bueno, a muchos.

Todo este crecimiento fue posible porque se permitió que quienes antes ya podían endeudarse se hiperendeudaran, y que quienes ni en sueños podían imaginar convertirse en deudores también lo hiciesen. El crédito, en cualquiera de sus mil formas, fue el posibilitador de este proceso de crecimiento continuado porque sino, el consumo de todos esos bienes y servicios fabricados y elaborados no se hubiese producido; y Lehman, al igual que sus colegas, fue parte de ese proceso posibilitador. ¿Por qué se ha criticado algo así?, ¿no decían que siempre había que ir a más?.

El penúltimo culpable: las agencias de calificación: se equivocaron, fueron indolentes, o actuaron con dolo, hicieron mal su trabajo; son culpables. ¿Seguro?. A estas agencias no se les acabó pagando por decir la verdad, sino por no joder una nueva emisión, por no dificultar una ampliación; en definitiva por no poner palos en las ruedas del crecimiento. ¿Quién criticó hace cuatro o cinco años que era absurdo que la factura de cualquiera de estas agencias tuviera que estar vinculada con el éxito de un lanzamiento que calificaban, y con el valor que alcanzasen los valores por ella calificados?. 

A toro pasado todo es muy fácil: ‘¡que mal se hizo aquello!’; ‘¡pero que burradas se cometieron!’; ‘¿cómo pudieron permitirse tamaños despropósitos?’; ¿cuántas veces han oído expresiones como estas en los últimos dos años?, ¿cuántas veces serán pronunciadas hoy, en el aniversario de LA quiebra?. Hace unos meses coincidí en un medio de información, en un coloquio, con un filósofo. Yo mantuve la postura que ya conocían y que acaban de volver a leer: que nadie fue culpable de aquello. Muy exaltado mi contertulio dijo que en la sociedad se había instalado la cultura de que nadie es responsable de sus actos, y tenía razón: para crecer como hemos crecido la población consumidora, los hacedores de dinero, los productores de sueños, los gobiernos de celofán, debían no sentirse responsables y había una única manera de conseguirlo: que no lo fueran.

Nadie lo fue, y se creció: como tenía que ser; como debía ser.

¡Feliz aniversario!.

(Y para celebrar el aniversario una propuesta: si no nos gustan las cifras, las cambiamos: el inicio: http://www.lemonde.fr/politique/article/2009/09/14/sarkozy-denonce-la-religion-du-chiffre_1240104_823448.html#xtor=EPR-32280229-[NL_Titresdujour]-20090914-[zonea]&ens_id=1239952). 

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Fuente: Aniversario – www.lacartadelabolsa.com


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